En la negociación dura, al menos una de las partes utiliza herramientas de presión y mantiene una actitud de lucha contra la otra parte. Esta estrategia funciona cuando una parte es más débil y está dispuesta a ceder ante este tipo de presión.
Todos hemos sufrido este tipo de negociación. La realidad es que algunas personas consiguen muchas cosas a través de este tipo de enfoque, aprovechando que las personas con las que negocian no tienen conocimientos y capacidades más sólidas para negociar en general.
El enfoque de este artículo —identificar cada táctica, señalarla abiertamente en vez de ignorarla, y volver siempre a la negociación basada en principios— no es una idea original mía. Es, en esencia, el planteamiento que Roger Fisher, William Ury y Bruce Patton desarrollan en el último capítulo de «Getting to Yes» (Obtenga el sí), el libro que fundó el Programa de Negociación de Harvard. Ellos lo llaman «negociación de jujitsu»: en lugar de responder a una táctica sucia con otra táctica sucia, usas su propia fuerza para reconducir la conversación hacia los méritos del asunto. Varios de los ejemplos que verás aquí, como el poli bueno/poli malo, aparecen literalmente en ese capítulo. Si quieres leer la fuente original completa, está en nuestra lista de los mejores libros sobre negociación.
Frente a los trucos de negociación dura, que son un tipo de trampa emocional, el primer paso es conocerlos para ser capaz de reconocerlos cuando ocurren dentro de una negociación. Estos son las formas comunes de «trampa» que utilizan los negociadores duros:
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